
China inaugura la mayor pista cubierta de esquí en un año marcado por el calor extremo
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El 6 de septiembre de 2024, Shanghái se convirtió en el epicentro del esquí cubierto al inaugurar el L*SNOW Indoor Skiing Theme Resort, la pista de esquí bajo techo más grande del mundo, según la certificación del Libro Guinness de los Récords. Este complejo, que ocupa casi 100.000 metros cuadrados, supera al anterior récord mundial, también en China, en la ciudad de Harbin. Sin embargo, la inauguración se produce en un contexto climático alarmante, pues el país vivió su agosto más cálido en más de 60 años, según los servicios meteorológicos nacionales.
Este nuevo hito en la infraestructura deportiva refleja la contradicción en la que se encuentra China. Por un lado, es el principal emisor de gases de efecto invernadero, lo que lo convierte en un actor clave en el calentamiento global, y, por otro, se posiciona como líder en la adopción de energías renovables. Estas dos facetas se encuentran en la creación del L*SNOW, que, a pesar de su gran consumo energético, contará con placas solares y un sistema de recuperación de calor para mitigar su impacto ambiental. El complejo tiene la forma de un glaciar y está ubicado en el distrito de Pudong, a una hora y media del centro de Shanghái.
El auge del esquí en China
El interés por los deportes de invierno en China ha crecido de manera exponencial en los últimos años, impulsado en gran parte por el éxito de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022. A raíz de ese evento, el esquí y el snowboard han ganado popularidad, especialmente entre la clase media china. Esto ha llevado a la construcción de múltiples complejos dedicados a los deportes de nieve, tanto en exteriores como, cada vez más, en instalaciones cubiertas.
El L*SNOW Indoor Skiing Theme Resort es una clara señal de este auge. Con sus instalaciones de última generación y su ambición de convertirse en un referente mundial, el complejo busca atraer tanto a esquiadores locales como internacionales. Durante la inauguración, numerosos practicantes de snowboard se congregaron en el resort, disfrutando de las pistas nevadas a pesar de que, fuera del recinto, las temperaturas recordaban más a un día de verano que a una jornada de invierno.
La paradoja del esquí bajo techo en un planeta en calentamiento
La apertura de este gigantesco complejo contrasta de manera significativa con la situación climática que enfrenta China. En agosto de 2024, el país registró su agosto más cálido desde 1961, con una temperatura media de 22,6 °C. Estas temperaturas extremas, según los científicos, están directamente relacionadas con el cambio climático, provocado en gran medida por las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.
China, como mayor emisor de estos gases, está en el centro del debate global sobre el calentamiento global. No obstante, el gobierno chino ha tomado medidas significativas para combatir esta problemática, invirtiendo fuertemente en energías renovables y reduciendo su dependencia del carbón. Sin embargo, la construcción de una instalación como L*SNOW, que "inevitablemente consumirá mucha energía", según las autoridades, plantea preguntas sobre la sostenibilidad de este tipo de complejos en un mundo que enfrenta una crisis climática cada vez más aguda.
A pesar de ello, el L*SNOW no es un caso aislado. En todo el mundo, los complejos de esquí bajo techo han ido ganando terreno, especialmente en países y regiones donde los inviernos son cada vez más impredecibles o donde no hay acceso natural a la nieve. En el caso de China, además de ser una respuesta al creciente interés por los deportes de invierno, estas infraestructuras permiten ofrecer experiencias de esquí y snowboard durante todo el año, independientemente de las condiciones meteorológicas externas.
Un futuro incierto para los deportes de invierno
El verano de 2024 ha sido el más cálido jamás registrado a nivel mundial, según el observatorio europeo Copernicus, lo que subraya la urgencia de tomar medidas más estrictas para mitigar el impacto del cambio climático. Sin embargo, esta preocupación no parece estar afectando de manera directa a los entusiastas de los deportes de invierno en China. Jessica Zhang, una aficionada al snowboard que asistió a la inauguración de L*SNOW, expresó su indiferencia ante las temperaturas récord: "En cuestión de clima, tengo la impresión de que hay altibajos en las temperaturas. Quizá, cada dos años aproximadamente hay un año récord en términos de calor", comentó.
La percepción de Zhang refleja una tendencia que podría extenderse en un futuro cercano: a medida que los inviernos se vuelvan más cálidos y las estaciones de esquí al aire libre enfrenten retos cada vez mayores, los complejos cubiertos podrían ser la única opción viable para muchos amantes de los deportes de invierno. Sin embargo, esto plantea un dilema, ya que, aunque estas instalaciones permiten la práctica del esquí y snowboard, su alta demanda energética podría contribuir al problema que buscan sortear.
La inauguración del L*SNOW Indoor Skiing Theme Resort marca un nuevo hito en la creciente industria de los deportes de invierno en China. No obstante, también pone de relieve las contradicciones inherentes a la lucha contra el cambio climático en un país que se encuentra en la encrucijada entre su papel como líder en energías renovables y su responsabilidad como mayor emisor de gases de efecto invernadero. Con el calor extremo cada vez más presente, el futuro de los deportes de invierno podría depender de instalaciones como L*SNOW, pero el costo ambiental de estas soluciones sigue siendo una pregunta abierta.